Situada en una colina entre los Monti Lattari y la Costa Amalfitana, Gragnano es mundialmente famosa por su Pasta di Gragnano, un producto que amasa siglos de tradición, ingenio y una calidad insuperable.

Conocida como el «oro blanco» por sus habitantes, esta pasta seca ha transformado a Gragnano en la «ciudad de la pasta».

Un legado que trasciende siglos

Aunque la elaboración de pasta se remonta a miles de años en Italia, fue en el siglo XVI cuando la pasta se industrializó, y Gragnano fue pionera en este proceso.

A pesar de enfrentar hambrunas, epidemias y sequías, la Pasta di Gragnano se consolidó como una marca reconocida en el siglo XVIII, expandiéndose primero por las regiones cercanas y luego por toda Italia.

Este siglo marcó una verdadera época dorada para la zona, con numerosas fábricas de pasta a lo largo de la calle principal de la ciudad y una conexión ferroviaria directa con Nápoles en 1885, lo que atestiguaba su creciente importancia.

El siglo pasado presenció la globalización de la Pasta di Gragnano, llevándola más allá de las fronteras italianas al resto del mundo.

Hoy en día, Gragnano es sinónimo de pasta, especialmente de maccheroni, uno de los tipos de pasta más famosos a nivel global.

Los pastai (fabricantes de pasta) de Gragnano continúan dedicándose a la producción de calidad de este exquisito producto que ha popularizado su ciudad.

El secreto de Gragnano

La excelencia de la Pasta di Gragnano reside en una combinación de factores únicos:

Microclima Ideal: Gragnano se beneficia de un microclima particular al pie del Monte Lattari, con una combinación perfecta de viento, sol y humedad.

Esta particularidad, reconocida por el rey de Nápoles en el siglo XVIII, convierte a Gragnano en un lugar idóneo para el cultivo del trigo de alta calidad.

Ingredientes Selectos: La pasta se elabora exclusivamente con sémola de trigo duro de alta calidad y agua de los Montes Lattari, la cual es naturalmente pobre en calcio y posee la composición mineral adecuada.

Proceso de Elaboración Tradicional: El proceso de producción está regulado por un estricto estándar. La masa se extruye a través de moldes de bronce rugosos, lo que le confiere una superficie porosa y áspera, ideal para retener las salsas.

Posteriormente, la pasta se seca lentamente a bajas temperaturas utilizando el aire de la montaña, un proceso que preserva su sabor y textura.

Indicación Geográfica Protegida (IGP)

En 2013, la Unión Europea otorgó a la Pasta di Gragnano la Indicación Geográfica Protegida (IGP).

Esta certificación asegura que la pasta bajo este nombre debe producirse en un área legalmente definida que coincide con el territorio históricamente reconocido.

La IGP garantiza su origen, el uso de sémola de trigo duro de alta calidad, agua local y un método de producción tradicional que incluye el trefilado en bronce y un secado lento y estático.

La Pasta di Gragnano IGP se caracteriza por su color amarillo pajizo, un aroma a trigo maduro y una textura firme y elástica al cocinarse, con una excelente resistencia a la cocción.

Además, se presenta en una amplia gama de formatos, como espaguetis, bucatini, mafaldine, entre otros, lo que la convierte en un producto versátil y apreciado tanto en Italia como a nivel internacional por los amantes de la cocina italiana.

Con información de Pasta Garofalo, gracias a CAVENIT.