Caracas fue el escenario de un evento gastronómico inolvidable el 21, 22 y 23 de julio de 2025, cuando el chef italiano Massimo Bottura, de la célebre Osteria Francescana deslumbró con tres cenas exclusivas.

Invitado por Bancamiga Bottura, cuyo local ostenta dos veces el galardón de mejor restaurante del mundo de The World’s 50 Best Restaurants y tres estrellas Michelin desde 2012, ofreció una experiencia culinaria inolvidable a un selecto grupo de 75 comensales por noche.

Estas cenas son parte de la campaña Sabores del Alma, que adelanta Bancamiga  a través de la cual se busca que sus clientes vivan momentos únicos junto a los mejores chefs del mundo.

Las cenas se llevaron a cabo en el restaurante Sereno del Hotel Cayena, un lugar que, por su elegancia e impecable puesta en escena, sirvió de telón de fondo perfecto.

La organización de las brigadas blanca y negra fue al estilo de un «regimiento militar», como lo describieron algunos asistentes, destacando la fluidez y el perfecto engranaje de cada detalle.

Desde el manejo de los tiempos hasta el servicio del personal del Cayena, todo funcionó con una precisión admirable, demostrando estar a la altura de un evento de esta magnitud.

Bottura dio la bienvenida a los invitados al inicio de cada velada y explicó en detalle cada uno de los platos del menú. Esta dinámica permitió una experiencia más ágil y un enfoque holístico en la propuesta culinaria.

A pesar de ser un menú conciso, la maestría de Bottura garantizó que cada plato fuera una pieza de arte, dejando a los asistentes con una sensación de completa satisfacción en un ambiente sobrio y elegante.

Un viaje gastronómico de innovación y tradición

El menú diseñado por Massimo Bottura para Caracas fue una oda a la creatividad y al respeto por la tradición italiana, reinterpretada con su sello inconfundible.

La experiencia comenzó con Láminas de Parmigiano Reggiano añejo de 36 meses con vinagre balsámico extra-viejo Villa Manodori de Módena, una declaración de intenciones que celebra la pureza y la calidad de los ingredientes.

Le siguió Oriente se encuentra con Occidente, un plato que, como su nombre indica, fusiona culturas culinarias, y Una patata esperando convertirse en trufa, que juega con la percepción y la transformación.

La Pasta al Pesto en Abstracto fue una de las propuestas más innovadoras, reinventando el clásico pesto ligur al desmantelarlo y resaltar sus componentes individuales.

Un flan de Parmigiano Reggiano y piñones se unió a judías verdes y patatas en brunoise, todo realzado con un intenso aceite de albahaca y un toque de salsa miso pasta al pesto, demostrando que la ausencia de pasta puede potenciar la esencia del plato.

Levante rindió homenaje al viento del este italiano, uniendo ingredientes inesperados en un arroz infusionado con cítricos y sabores emilianos, logrando una armonía de diversas tradiciones culinarias en cada bocado.

Uno de los momentos más esperados fue La Parte Crujiente de la Lasaña, una reinvención emotiva de la lasaña emiliana que evocaba los recuerdos de las esquinas quemadas, tan codiciadas en la lasaña casera de la abuela.

Una lámina de pasta crujiente tricolor, ragú de carne picada a mano y una bechamel aireada crearon una textura y sabor que honraron la memoria culinaria.

El plato fuerte, Hermosa, psicodélica, ternera pintada al estilo spin art, a la parrilla con carbón vegetal con colores gloriosos como una pintura, fue un tributo al artista Damien Hirst.

Esta carne de res Fassona Piemontese, preparada sin llama, untada con carbón vegetal para un efecto de falsa parrilla y cocinada a baja temperatura para preservar sus proteínas, fue un espectáculo visual y gustativo.

Se sirvió con cremosas papas, puré de pimientos naranjas y amarillos, una reducción de remolacha roja y vinagre balsámico extra viejo Villa Manodori Artigianale de Módena, elevando la carne a la categoría de obra de arte.

Finalmente, el postre, ¡Oops! Se me cayó la tarta de limón, fue una celebración de la poesía de la imperfección.

Un sabayón de limón, mousse de verbena y corteza de tarta fragmentada se encontraron con bergamota confitada, alcaparras saladas, orégano seco y aceite de guindilla, creando una explosión de sabores y texturas que desafiaron las expectativas y deleitaron el paladar.

“Con Sabores del Alma recogemos todos los valores del banco. Es un programa que conecta, inspira y está hecho con esa filosofía de compromiso y pasión con la que cada día nuestros colaboradores enfrentan sus responsabilidades. Es una forma de devolver a un grupo de nuestros selectos clientes todo lo que dan por el banco”, subrayó el presidente de la Junta Directiva de Bancamiga, José Simón Elarba,

Las tres noches con Bottura y su esfuerzo activo por rescatar la cocina italiana de la región de Emilia-Romaña fueron momentos inolvidables para los asistentes, que pudieron a través de Sabores del Alma vivir una experiencia única, de alto nivel, conectándose con la mejor cocina del mundo, cuya esencia pronto quedará plasmada en un libro.

Con información y fotos de @world.bites y Prensa Bancamiga
Foto portada: cortesía de Osteria Francescana