Mi chocolatería preferida en Caracas: La Praline, decidió ofrecer una línea de gelati inspirada en sus bombones más famosos. Así, la marca creada por belgas, pero profundamente venezolana, quiere después de casi 40 años seguir enamorando a los clientes de toda la vida y también a los que se acercan a conocerla.

“Yo creo que a todo el mundo le gusta el gelato y la idea de tenerlos en La Praline es que no todo lo que vendemos tiene que ser para llevar o regalar, sino que también permite compartir en nuestra tienda y pasar un rato distinto”, explica Brian Van den broucke, chef chocolatier de la empresa.

De casta le viene a Brian

Esta es la primera vez que La Praline, con 39 años en el mercado caraqueño, decide ofrecer una parte de sus casi 60 tipos de bombones en una presentación distinta a la tradicional, y esto tiene una razón familiar.

Brian cuenta que los gelati siempre han sido parte importante de su infancia y de los recuerdos junto a su papá, pero fue su hija Stella la que inspiró esta reciente idea.

“Hace muchos años yo hice helados en la escuela donde estudié también chocolatería y se me había olvidado un poquito esa parte de mí, hasta que mi hija, que está viviendo en Bélgica, consiguió un trabajo en el verano pasado en una heladería a la que yo iba de niño. Me pareció curioso y quise replicar eso aquí en Venezuela”, señaló.

Sabores para escoger

La sede principal La Praline en Los Palos Grandes, resguarda un carrito de helados donde están disponibles versiones heladas de bombones como Venus, relleno con gianduja (pasta de chocolate con avellanas), o el Tronco, un praliné con trocitos de almendras y avellanas caramelizadas.

Son en total 12 opciones entre los que destacan: una versión fría de sus galletas con especias, llamadas spéculoos; los de parchita, mora o tamarindo, así como una apuesta más arriesgada con té matcha y jengibre, para quienes deseen salir de lo convencional.

Adicionalmente hay opciones para los amantes de sabores tradicionales, como el pistacho o el chocolate intenso con un toque de sarrapia.

“Queremos demostrar que el chocolate y nuestros bombones dan para mucho más, y que cualquiera puede disfrutar de un gelato en la tarde. Pasar caminando por la zona y llevarse una barquilla o tener un descanso del calor en La Praline”, finaliza el chocolatier.