El jueves 20 de noviembre la excelencia culinaria venezolana tendrá nombre de mujer, y esa noche, los fogones de Cordero, en Caracas, serán el punto de convergencia de algunas de las cocineras más destacadas del país. La cena especial Juntas es más que un evento; es una plataforma de sabor, una vitrina para el talento femenino y la promesa de una velada inolvidable.
Cordero, galardonado como el Mejor Restaurante de Venezuela y ubicado en el puesto 44 de los Latin America’s 50 Best Restaurants, continúa reafirmando su compromiso con la alta cocina nacional, cediendo su espacio a siete cocineras que, junto a la sommelier del local, han diseñado un menú sin precedentes.
La paleta de sabores
El corazón de la cena Juntas reside en la paleta de sabores ideada por estas siete cocineras. Cada plato es un lienzo que fusiona técnicas de vanguardia con la nobleza de la despensa venezolana.
La travesía comienza con la frescura de Ana Torrealba, chef de Mesa, quien presenta un Crudo de Pescado que es un guiño a la tradición ibérica. Con una leche de tigre elaborada con agua pura de tomate, el plato se ancla al terruño con el toque del aceite de ají sartenejas y unos inusuales, pero deliciosos, waffles de ocumo.
Desde la montaña, Mónica Sahmkow, directora de Laga, servirá La Alcachofa, una oda a los Andes venezolanos. Es un plato reconfortante y sofisticado que envuelve el corazón de la alcachofa en un abrazo de ajoporros confitados, crema de papa y queso ahumado, todo bañado en un vibrante mojo de auyama que equilibra dulce y ahumado.

Las chefs Ana Torrealba y Mónica Sahmkow
El equipo anfitrión, representado por Emily Rubio y Mariana Márquez, hace honor a las aguas del Caribe con «Mar & Mar». Aprovechando la temporada de langosta, ofrecen una explosión de sabor criollo con un atrevido kimchi de ajíes en pisillo de Medregal, un delicado tartare del crustáceo y la untuosa espuma noisette, todo contenido en una crujiente tartaleta de plátano.

Emily Rubio y Mariana Márquez
Entre arroces y ron
El plato de la chef de Arroceros, Johanna de Freitas, es una promesa de calidez: Arroz Meloso de Langostinos. Este bocado marino se intensifica con la profundidad umami del miso rojo y la textura crujiente del ajo frito.
A continuación, de Casa Matina en San Cristóbal, llega Anaís Molina para sorprender con una combinación inusual pero seductora: Muselina de Verduras, Cerdo y Cacao. Un juego de texturas y contrastes que subraya la versatilidad del cacao venezolano más allá del dulce.
Para el final dulce, María Evans de Azú Pastelería servirá una Tarta de Queso de Oveja. Con una base láctea profunda, la tarta se aromatiza con la acidez de la guayaba y la naranja, el toque especiado del ron y un inusual pellizco de la sal cristalina de Araya, creando un postre perfectamente equilibrado entre lo salado y lo dulce.
Cada plato, meticulosamente concebido, es un testimonio de la fuerza creativa y el sabor único que estas manos de mujer aportan a la vanguardia gastronómica venezolana.
La alquimia líquida de María Rodríguez
La experiencia se eleva a la máxima potencia con el maridaje diseñado por María Rodríguez, sommelier de Cordero. Su proceso creativo fue una «meditación profunda» para ir más allá de las armonías clásicas:
«Nuestra mesa es un lienzo que requiere más que pinceladas clásicas; buscamos una ‘geografía líquida’ creando una sinergia tánica que va más allá de lo clásico,» explica Rodríguez.

Sommelier María Rodríguez
La sommelier promete contar una narrativa única a través de las copas, incluyendo el cóctel de autor «Yuaú Soró», un homenaje a su natal Carora, que se integrará de forma especial en una de las armonías.
Para María, esta cena es un «potente faro para el talento femenino en la gastronomía», donde cada copa servida es una declaración de precisión, pasión y la confirmación de que las bebidas son el vehículo poético para el deleite de los sentidos.
La importancia de Juntas
Las chefs coinciden en la relevancia de esta iniciativa. Mónica Sahmkow celebra la oportunidad de cocinar con colegas que admira. Por su parte, el equipo de Cordero resalta el valor del encuentro:
«Lo que realmente me emociona… es poder demostrar la fuerza y el toque único de las mujeres en la cocina,» afirma Mariana Márquez. Emily Rubio agrega que es fundamental «recordar que la presencia femenina en la cocina no solo es importante sino necesaria porque somos presencia fundamental.»
Juntas no es solo una cena; es una declaración de talento, una celebración de la creatividad femenina y un evento esencial que afianza la calidad y la diversidad de la gastronomía venezolana contemporánea.