La invitación de Arriva Pizzería Contemporánea a Bocca di Lupo para servir una cena a cuatro manos se convirtió en una velada divertida para la cocina y la sala, además de una oportunidad para apreciar de primera mano el acercamiento de cada cocinero a los productos y técnicas.

El servicio comenzó con el crudo del día, en este caso róbalo madurado, sobre una cama de crema de berenjenas ahumadas y bañado con agua de tomate y aceite de kombu propuesta de Juan Carlos Hernáez, chef de Bocca di Lupo.

Le siguió la Bruschetta de Issam Koteich, chef anfitrión, una danza colectiva de sabores y texturas itálicos: tartare de carne, yema de huevo curada, parmesano, albahaca, gel de prosecco, anchoas, crema tonnato y encurtidos.

Juegos mediterráneos

Luego llegó la hora de las pizzas, preparación insignia de ambos locales y que mostró la ya mencionada variedad y diferencia entre ambas propuestas.

La del Lupo fue Siciliana, con tomate San Marzano, datterini (un tomate más dulce y de poca acidez) todo coronado con abundante queso provolone, clásica y precisa.

Los anfitriones apostaron por la versión Napoletana con crema de parmesano, mozzarella, chorizo español, albahaca, tomates secos, aceitunas Kalamata, ajo y reducción balsámica, un patio de juego mediterráneo.

Más que pasta y cordero

El principal de la noche juntaba preparaciones de ambos cocineros, que se acoplaron en sabores y texturas: Lasaña Verde, con ricota de Proyecto Ubre, de Juan Carlos y las Albóndigas de Cordero rellenas de piñones y bañadas en salsa roja de Issam.

El fin de fiesta lo señaló el postre de Bocca di Lupo que tanto está dando de que hablar: Creme Caramel Quesillo, el sabor del plato es el del clásico postre venezolano, mientras que la textura es la del flan, en pocas palabras no “tiene huequitos” y es más cremoso.