El maestro chocolatero venezolano Miguel Rodríguez, a través de su marca Herencia Divina, ofrece ahora dos tabletas excepcionales, cada una elaborada a partir de cacaos premiados y de perfiles de sabor contrastante

Perfiles únicos en cada tableta

Herencia Divina ofrece, en esta oportunidad, dos experiencias distintas.

La primera elaborada con un cacao criollo de la haciendo El Recreo en Montalbán, estado Carabobo, seleccionado entre los 50 Mejores Cacaos del Mundo en el prestigioso Cacao of Excellence (COE).

Este logro es particularmente significativo, ya que fue el único cacao venezolano seleccionado este año, consolidando su estatus global. Aunque la medalla final se anunciará en enero, su inclusión en este selecto grupo ya es un triunfo.

Esta tableta se caracteriza por su perfil «redondo y elegante”, describe Miguel; sin picos altos de acidez o frutales, evocando notas de leche, malta y panela. Su textura en boca, distintiva del criollo, es notablemente cremosa, con matices a frutos marrones como dátiles.

La segunda tableta proviene del icónico cacao de Chuao (67%). Este cacao, el primero que Rodríguez tostó y con el que aprendió el oficio en la hacienda de Chuao, es audaz y particular.

Recientemente, ganó el Primer Lugar en el I Congreso Internacional y IV Congreso Nacional del Cacao y su Industria en Venezuela. Su perfil es marcadamente cítrico-frutal y presenta un descriptor a cacao excepcionalmente alto, haciendo que la barra se perciba como un porcentaje superior (73% o 74%). Notas como naranjas confitadas y lácteos se aprecian en el fondo, creando un perfil complejo según el propio Miguel-

Las tabletas de Herencia Divina están disponibles en tiendas especializadas como Cacao de Origen y a través de pedidos directos por redes sociales.